Liderazgo significa guiar e inspirar para trabajar por el bien común.
Un líder es la persona que influye, guía, motiva y conduce a un colectivo de personas o seguidores hacia el alcance de objetivos importantes y compartidos. Se trata de alguien que trabaja junto con un grupo para el beneficio colectivo y el bien común, transformándolo en equipo para lograr metas comunes, siendo su éxito medido por su habilidad para inspirar, dirigir y empoderar a las personas. Las cualidades que definen a un buen líder son: comunicación clara y efectiva, solidez y lucidez en la toma de decisiones, empatía, carisma y destreza en la resolución de conflictos, además de la capacidad de inspirar y coordinar a otros en el alcance de metas.
“El liderazgo transformacional es un enfoque de liderazgo que se caracteriza por inspirar y motivar a los seguidores para lograr cambios significativos y transformadores en una organización o equipo”.
Existen tres tipos de liderazgo: jerárquico, transaccional y transformacional; este último es el más generativo.
El liderazgo constituye un conjunto de habilidades y cualidades y existen variados estilos o modelos de liderazgo, entre los cuales se cuentan los siguientes:
- Liderazgo jerárquico – Quien lidera acumula un elevado grado de autoridad y control sobre el colectivo o equipo. La dirección de las actividades y las decisiones se concentran en la figura del líder, que ocupa una posición de autoridad superior, pudiendo prescindir de la participación de los integrantes en los procesos decisorios. Cuenta con una estructura organizativa vertical y comunicación descendente. Fue durante mucho tiempo el enfoque predominante en numerosas organizaciones; no obstante, hoy resulta un modelo caduco, pues desconoce el talento de sus integrantes y tampoco fomenta su avance ni crecimiento.
- Liderazgo transaccional – Gira en torno al vínculo que se establece entre quien lidera y sus seguidores, basado en intercambios y acuerdos concretos. Quien lidera implementa un esquema de recompensas y sanciones con el fin de incentivar y conducir a los integrantes del equipo hacia el cumplimiento de metas y fines organizacionales. Tienden asimismo a concentrarse en labores puntuales, fijando criterios de desempeño bien definidos. Se distingue del liderazgo transformacional en que este último busca inspirar e impulsar a través de una visión compartida y principios, en lugar de sustentarse principalmente en recompensas y sanciones.
- Liderazgo transformacional – Busca entusiasmar e impulsar al grupo para conseguir cambios profundos y significativos en una organización o colectivo, llevándolo a superar metas que jamás habría concebido por cuenta propia. Opera guiado por valores: quienes lideran son capaces de detectar sus propios valores, los de quienes colaboran con ellos y los propios de la organización; proyectan una visión de futuro bien definida e inspiradora; cultivan la motivación intrínseca del equipo, orientando el esfuerzo hacia objetivos que trascienden los incentivos externos, respondiendo en cambio a la realización personal y al sentido de propósito.
Los líderes transformacionales impulsan a su equipo y a la organización a través de mejoras constantes en lo personal, colectivo y empresarial.
El liderazgo transformacional es una capacidad que cualquier persona puede cultivar. Incluye el carisma y la aptitud para ejercer influencia sobre otros con propósitos constructivos, fungir como fuente de inspiración y motivación, fijar metas y expectativas elevadas de modo realista, y al mismo tiempo ser sensible y considerar las particularidades y circunstancias de cada persona. Los líderes transformacionales contribuyen a fortalecer las competencias y capacidades de las personas, ofreciendo oportunidades para aprender y desarrollarse. Se expresan con precisión y transmiten sus expectativas, perspectiva y principios de forma clara y persuasiva. Alientan además la independencia y la toma de decisiones en su equipo.
“Cuando hablamos de liderazgo transformacional estamos hablando de formar personas que desarrollen competencias como son la adaptación, la flexibilidad, la capacidad de superar los miedos, de mirar y ver el futuro como reto, con capacidad crítica con opiniones cualificada, de saber tejer relaciones de calidad”.
El liderazgo transformacional se sostiene en tres pilares: equilibrio emocional, vivencia y estudio.
El liderazgo transformacional se sostiene en tres pilares: equilibrio emocional; la vivencia personal convertida en experiencia para adoptar decisiones bien fundamentadas que, mediante el trabajo interno de crecimiento personal, se conviertan en sabiduría; y el saber adquirido a través del estudio y la formación especializada, el cual debe mantenerse en permanente actualización. Este tipo de liderazgo mantiene un equilibrio saludable entre la energía masculina y la energía femenina de la persona que lidera y del equipo, energías que todo ser humano posee, con independencia de su género.
El liderazgo transformacional cobra particular importancia en contextos sometidos a cambios continuos, donde se precisa tanto adaptabilidad como creatividad. Este estilo no se limita a la obtención de resultados inmediatos, sino que apunta a sentar las bases del progreso y la prosperidad sostenida de la organización.
Define tus sueños y valores, gestiona tus emociones, actúa con responsabilidad, integridad y humildad, y replica ese espíritu en tu equipo y organización.
En el liderazgo transformacional, asumir la responsabilidad personal genera oportunidades y convierte la suerte en determinación consciente. Pon atención a la dinámica grupal e identifica las emociones, escuchando qué necesidades comunican. Transfórmalas cuando son negativas y sácales partido cuando son positivas, pues el pensamiento configura las emociones y ceder ante las negativas desemboca en insatisfacción. Practica la inteligencia emocional reconociendo tus inseguridades y las creencias limitantes que condicionan tu comportamiento e inciden en quienes te rodean, ya que estas son altamente dañinas a nivel individual, de equipo y organizacional. Ampararse en el “yo soy así” para sostener vínculos deteriorados es inaceptable; hazte cargo del impacto de tu actitud y aprende a transformar tus propias emociones de manera saludable y generativa.
“Aprender a formular concretamente lo que deseamos es el primer paso para lograrlo”.
Tanto a nivel personal como para el liderazgo organizacional y de equipos, precisar con exactitud qué nos haría felices es el punto de partida hacia la plenitud, lo cual exige honestidad. Negarse las ilusiones frustra y limita la vida, mientras que conectar con los sueños revela la motivación genuina; a partir de ello, evalúa las circunstancias y define estrategias accionables para alcanzar las metas. Concreta cada sueño como un objetivo específico analizándolo en profundidad, pues las generalidades no funcionan. Igualmente, detecta y transforma las creencias limitantes, miedos e inseguridades para avanzar con valentía y humildad.
Ego, prepotencia, timidez y celos surgen de las inseguridades personales, elementos altamente dañinos para las organizaciones.
El egocentrismo, la prepotencia, la timidez y los celos, tanto en los directivos como entre compañeros, son resultado de las inseguridades. Y las inseguridades son altamente nocivas no solo para las personas, sino también para los equipos y las organizaciones. En el liderazgo auténtico, los logros se comparten entre todo el equipo, pues cada éxito emerge del trabajo colectivo, al que cada miembro ha contribuido a su manera. El autoritarismo y el abuso son incompatibles con cualquier tipo o modelo de liderazgo que aspire a ser exitoso y eficiente, dado que los abusos de poder y las conductas despectivas, groseras o los cambios de humor irán deteriorando paulatinamente la autoridad del líder. Por el contrario, la generosidad, la humildad, el reconocimiento del valor inherente de cada individuo y un sentido de comunidad son pilares del liderazgo transformacional.
“Las personas sin inteligencia emocional también tienen poco equilibrio emocional y con ello impactan de una forma negativa en las organizaciones”.
Construye los planes tomando como guía los valores y la ética que te guían a ti y a la organización.
Cimienta los planes con base en tus valores. Para definirlos, describe a las personas que admiras y examina qué te atrae de ellas. También es útil recordar las situaciones en que te sentiste mal porque tus valores no fueron respetados. En el liderazgo transformacional, la intuición –cimentada en la experiencia y la sabiduría acumuladas– actúa como un faro que enriquece las decisiones. Asimismo, es clave actuar siempre con orden y rigor, y al mismo tiempo, “escuchar al corazón”, pues es un acto de autoescucha para orientar tus pasos.
Como señala Oscar Camps i Gausachs, director y fundador de la ONG Proactiva Open Arms, quien ha sido galardonado a nivel internacional por su importante labor humanitaria, cuando los valores se comparten genuinamente, se convive de cerca con el equipo y se promueven tanto la participación como la comunicación abierta, y se genera un profundo sentido de pertenencia. Este sentimiento va mucho más allá de una remuneración económica, pues se transforma en un compromiso colectivo que da lugar a relaciones sólidas, edificadas sobre la confianza y la transparencia. El líder transformacional es íntegro, ético, honesto, sincero y exigente, pero también comprensivo, bondadoso y generoso al difundir el conocimiento para impulsar el crecimiento colectivo, consolidando ese espíritu como la cultura del equipo y de la organización. En lo laboral y en lo personal, sabe distinguir lo relevante, jerarquiza y dirige su atención en cada momento para que lo irrelevante no eclipse lo importante.
“Es fundamental que la política actual incorpore el modelo de liderazgo transformacional, basado en actuar de acuerdo con los valores”.
Ante los grandes desafíos que enfrenta la humanidad hoy día, practicar el liderazgo transformacional en todos los niveles de la sociedad es clave.
Ante los enormes retos que la humanidad enfrenta en la actualidad, resulta imprescindible que, en todos los niveles –desde el individual, equipos, empresas, ciudadanía y gobierno– se adopte un modelo de liderazgo transformacional, que esté basado en la coherencia ética y en principios sólidos orientados al bienestar colectivo. Esta manera de liderar invita a una reflexión profunda sobre cómo ejercemos nuestra influencia y tomamos decisiones en una era donde el avance de la inteligencia artificial, el deterioro medioambiental, las fake news, la crisis de las democracias y las profundas mutaciones del tejido social ya no toleran soluciones heredadas del pasado, sino que reclaman mentes críticas, y enfoques innovadores. También son clave as actitudes inclusivas que –como señala la experta en telecomunicaciones y tecnologías de la información Montse Guardia Güell– practiquen la comunicación cross-cultural que valore la diversidad. Otra clave es la disposición para transformar la realidad mediante la colaboración entre los ámbitos público y privado; por ejemplo, entre empresas e iniciativas públicas, para promover el bien colectivo.
La innovación y el emprendimiento social encuentran en el liderazgo transformacional su palanca fundamental.
El liderazgo transformacional resulta clave para la innovación y el emprendimiento social, al combinar una visión inspiradora con metodologías eficaces que materializan ideas en proyectos duraderos, orientándose hacia la generación de valor compartido y un efecto beneficioso en la sociedad. El primer componente de este enfoque del liderazgo transformacional en la economía social exige un tratamiento distinto al de la gestión convencional, donde el éxito se pondera tanto en lo económico como en el impacto social producido. La innovación con propósito constituye el segundo componente: los emprendedores sociales deben diseñar soluciones que atiendan problemáticas sociales concretas mientras mantienen modelos de negocio sostenibles.
El tercer componente lo constituye el emprendimiento como motor del cambio social; su efectividad depende de una metodología contrastada para conducir la transformación y cuantificar sus efectos. La medición del impacto social es esencial en el liderazgo transformacional. Los líderes deben desarrollar mecanismos que evalúen tanto los rendimientos financieros como las repercusiones sociales y medioambientales, consolidar modelos de negocio sostenibles, forjar alianzas estratégicas que amplíen el impacto social positivo y los objetivos financieros, y propiciar entornos que impulsen la innovación.
“Los líderes deben ser capaces de navegar la complejidad de combinar objetivos sociales con sostenibilidad financiera, inspirando y movilizando a sus equipos hacia un propósito compartido que genere valor tanto para la organización como para la sociedad en su conjunto”.
La crisis energética y la transición ecológica, desde el liderazgo transformacional, requieren priorizar cuatro elementos: sostenibilidad, criterios socioambientales, innovación y rentabilidad.
La crisis energética y la transición ecológica se encuentran entre los mayores desafíos del liderazgo transformacional, que debe priorizar cuatro elementos: visión estratégica sostenible, principios éticos firmes, metodologías eficaces y equilibrio entre rentabilidad y sostenibilidad. El primero –la transición hacia modelos sostenibles– obliga a replantear los sistemas productivos, distributivos y de consumo, lo que demanda un liderazgo capaz de inspirar y movilizar a toda la organización hacia un paradigma renovado. La incorporación de criterios ambientales en la adopción de decisiones constituye el segundo elemento, que exige integrarlos en todos los niveles, desde la alta dirección hasta las operaciones diarias.
El tercer elemento, la innovación sostenible, requiere una metodología sistemática que integre la sostenibilidad en cada proceso, creando un espacio donde la creatividad y la responsabilidad ambiental se refuercen entre sí. Esto abarca el desarrollo de bienes y servicios ecológicos, la reconversión de procesos para reducir la huella ambiental y el respaldo de equipos interdisciplinarios e inversión en I+D. El cuarto elemento, la conciliación entre rendimiento económico y sostenibilidad, exige una perspectiva a largo plazo y la capacidad de identificar oportunidades donde las metas ambientales y financieras converjan.
Sobre la autora
Núria Aymerich i Rocavert, experta en liderazgo transformacional, licenciada en Ciencias y formada en IESE, Harvard Kennedy School y MIT, es Comisionada Especial para la Competitividad Industrial y Pymes del Ministerio de Industria y Turismo de España. Asimismo, fue miembro del Consejo de Relaciones Laborales de la Generalitat de Catalunya y del Pacto Nacional para la Industria, entre otros cargos.